Cerremos ARESEP. El caso RECOPE.

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Cerremos ARESEP. El caso RECOPE.

Adrián Naranjo Pereira

ARESEP nos empobrece e incentiva la ineficiencia de las empresas que cuentan con precios regulados. Una muestra de ello es lo que ha dicho el BCCR en su programa macroeconómico sobre los precios regulados; estos, han tenido un aumento mayor en el IPC respecto a los precios no regulados y según dice en su programa macroeconómico (p. 11): “…la variación de los precios regulados superó en más de 1 p.p. (punto porcentual) la del indicador general. En este comportamiento incidieron factores ajenos al control del Banco Central, relacionados con el incremento en el precio del petróleo y ajustes de precio aprobados por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos.” Estos factores aquellos en los que la ARESEP tiene incidencia directa; ya que aprueba estos costos que son incluidos en el precio final  comencemos por mencionar a RECOPE.

El precio del petróleo se ha mantenido estable, ya que, gracias al aumento de la producción estadounidense, no dependemos de la ineficiencia venezolana o los recortes de producción saudíes que buscan incentivar el aumento de precios.

RECOPE al no refinar, tiene como única tarea distribuir los combustibles, que muchas veces han sido de mala calidad (recordemos el incidente de daños a catalizadores), y tiene costos en pluses salariales y convenciones colectivas exagerados, siendo uno de estos; por ejemplo, la disponibilidad de médicos privados para empleados, cuando el resto de este país debe acceder a los servicios de salud de la CCSS o pagar extra para lograr ser atendido en un centro médico privado, y antes que digan que eso “evita congestionamiento en la institución” les recuerdo que la respuesta a eso es un claro y decisivo: ni el propio Estado confía en sus instituciones. Siendo así que se le recarga al consumidor la responsabilidad de hacer frente a los gastos (sin fiscalización) que realizan los empleados del uso de médicos privados para evaluar diferentes situaciones personales.

Entremos a los márgenes de ganancia que son impuestos a los vendedores de combustible; es un incentivo a la ineficiencia, al limitar la competencia con el establecimiento de precios a consumidores se mantiene artificialmente el precio alto, puesto que sin importar la gestión de la empresa (buena o mala) sabe que va a ganar “x o y” por litro de combustible vendido. Si esto no se realizará de esta manera simplemente los empresarios competirían por mejorar el servicio a sus clientes para poder ganar más en el volumen de ventas; o podrían mejorar sus sistemas de ventas, por ejemplo estableciendo sistemas de pago automático.

Por último y quizá siendo el punto más importante, cada vez que RECOPE comete un error debemos pagarlo todos; porque castigan al consumidor los “errores” de RECOPE han ocasionado aumentos en el precio de combustibles; y tal como ha sido acotado se ha entrado a un sistema de legitimación donde el Estado defiende a RECOPE y no al consumidor; pero la verdadera razón es más perversa de lo que se ha dicho hasta el momento, el Estado puede hacer lo que le da la gana con nosotros; nos pueden imponer precios, nos pueden subir el precio, nos pueden cobrar lujos excesivos y al final del día no podemos comprarle a nadie más; para evitar premiar la incapacidad y la ineficiencia y esto sin mencionar el tema del destino equivocado del impuesto al combustible.

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