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Caída libre por el guindo fiscal

Rodolfo Molina Meléndez

Hace ya poco más de una década desde que Costa Rica aceleró su problema de déficit fiscal. Durante más de quince años nos han insistido en la necesidad de más impuestos para resolverlo. Tanto aumenta el clamor por estos nuevos impuestos tanto igual aumenta el gasto reflejado en el presupuesto. Así acelera el estado sin control al guindo fiscal.

Harta discusión sobre el tema de nuevos impuestos para que quienes los reclaman terminen aceptando que ellos si acaso cubrirían apenas una fracción del déficit que ya superará el 7% del Producto Interno Bruto, y es hoy el más alto de los últimos 34 años. Por ello es necesario que nos hagamos la pregunta: ¿Qué nos podrá salvar? La respuesta se puede disecar en 3 de los síntomas que nos tienen hoy acá.

Aumento Desmedido del Gasto – Como respuesta a la Crisis económica del 2008 el gobierno central decidió disparar el gasto para así “mitigar” lo efectos de esta. Esta forma de atacar el problema lo que hizo fue postergar los efectos de la crisis con el agravante de que ahora el costo político de la solución es mayor. El estado ha sido incapaz de congelar la creación de plazas, ponerles una pausa a los aumentos anuales de los salarios de los empleados públicos y detener la creación de nuevas burocracias que ahogan la creación de nuevos empleos. Todo lo anterior con el pesar de que la Sala Constitucional ha manifestado que los pluses salariales no representan derechos adquiridos.

Limitaciones a la creación de empleo – Desde el 2008 hemos visto como se han creado nuevos impuestos como el de Personas Jurídicas que afectan a quienes quieren emprender un negocio. Al mismo tiempo los tramites para empezar un negocio han mejorado solo de forma marginal aun y cuando las tecnologías actuales deberían permitir realizar todos lo registros necesarios en tan solo unos cuantos días. Solo un mezquino podría decir que las importantes trabas para iniciar una empresa o bien contratar a una persona no son responsables del 10% de desempleo que nos ha acompañado durante este tiempo [para muestra la persecución de UBER].

Disminución de la Inversión Extranjera Directa – Si bien es cierto esta disminución se puede relacionar a la depresión económica del 2008 es necesario señalar la escaza iniciativa de los últimos gobiernos por incentivar la llegada de nueva inversión. El esquema de Zonas Francas no se ha ajustado a la realidad global, el precio de la electricidad no ha dejado de aumentar y los combustibles siguen aumentando de precio todo a pesar de que el petróleo ha visto sus precios más bajos en años. El panorama es especialmente gris sobre este apartado que tiene importante efecto sobre los fondos que recauda el estado (salarios, encadenamientos productivos, consumo, etc). La negativa del gobierno en oficio por ingresar a Costa Rica a la Alianza del Pacifico y la amenaza con negar las exenciones de Zona Franca dan luces de alarma que parecen ser ignorada mientras insisten por un impuesto como el IVA que encarecerá los encadenamientos productivos.

Dos caminos podemos tomar: uno es analgésico y es aumentar la ya alta carga impositiva para mantener el gasto solo para en unos cuantos años escuchar el clamor de nuevos impuestos. El segundo camino es integral y garantiza el crecimiento económico de todo el país.

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Asociación Nacional de Fomento Económico

ANFE

ANFE nació en tiempos exitosos para el intervencionismo estatal y la regulación arbitraria de las actividades empresariales, cuando las personas estaban hipnotizadas por la falsa promesa de que el estado sabía y podía resolver los retos del desarrollo. Cuando incluso el totalitarismo soviético aparecía incontenible y en Cuba se establecía el comunismo de los Castro.

Nació para combatir esos mitos y promover la libertad y con ella la creatividad, la eficiencia y el progreso.

Nació en 1958  creada por un puñado de profesionales y empresarios convencidos de las enormes capacidades creadoras de las personas y del poder generador de progreso que surge de los intercambios libres y voluntarios.

De la mano del joven médico Dr. Fernando Trejos Escalante recibió su fe en la producción de la empresa privada y la solidaridad  de un sistema de previsión social que incluyera a los desposeídos y marginados en los frutos del progreso. Tuvo en Guido Fernández el convincente gestor de sus primeras expresiones. Contó con dedicados y capaces presidentes y directores que supieron pregonar y defender sus ideales de libertad, dignidad y progreso. Encontró en la sabiduría de Alberto Di Mare y el tesón sintetizador de Cecilia Valverde, la fuerza que le permitió resistir los embates del poderoso proteccionismo y del estado empresario de los setentas.

Anunció la quiebra del esquema estatista y propició el cambio de modelo que pudiera superar la crisis del proteccionismo intervencionista.

Hoy ANFE es tan necesaria como ayer.

En nuestro país el modelo promotor de exportaciones y sostenido por la inversión extranjera, con un estado ineficiente y gastón, acumula sus debilidades. La economía dual generada crea un altísimo desempleo entre las  personas con escasa educación, nos impide disminuir la pobreza y aumenta la desigualdad.

En el exterior avanzan los populismos, se ataca al libre comercio y pierden prestigio la democracia y el estado de derecho que son indispensables para nuestro bienestar y progreso.

Por eso considero que  Costa Rica está en una circunstancia en que se requiere una ANFE muy fortalecida.

Una ANFE que goce de un amplio apoyo de empresarios, profesionales y académicos comprometidos con la libertad, los mercados libres, la descentralización en las decisiones, la apertura comercial, la competencia, un gobierno eficiente y un estado con un profundo apego al estado de derecho y respetuoso al extremo de las libertades individuales.

Empresarios, profesionales y académicos que puedan actuar sin que predominen ni intereses de política electoral, ni necesidad de llegar a acuerdos, ni búsqueda de ventajas gremialistas.

Costa Rica para estos años necesita una ANFE que sea un centro de pensamiento y reflexión independiente de intereses partidistas y gremialistas, que pueda iluminar la discusión nacional respecto a  los cambios que necesariamente deberemos adoptar.

Admiro y agradezco lo que en las últimas décadas abnegados directores han hecho por mantener una ANFE viva y seria, en difíciles circunstancias, cuando su acción no aparentaba ser tan trascendental, aunque lo era. Pero creo necesario fortalecer a ANFE para que pueda contribuir con gran éxito a enfrentar los nuevos retos.

Para ello se requiere la participación entusiasta de profesionales, académicos, empresarios que den a ANFE su fuerza y su talento, sus recursos intelectuales, volitivos y financieros

Invito a todas las personas que en el pasado han participado en ANFE a reincorporarse con nuevos bríos. Invito a todas las personas amantes de la libertad y preocupadas por nuestro destino a afiliarse a ANFE y a ocuparse de promover reflexiones, propuestas y cambios institucionales que fortalezcan nuestro progreso en libertad.

Una nueva directiva ha preparado un conveniente cambio de estatutos y está convocada una asamblea general extraordinaria de asociados para el próximo 30 de marzo de 2017, a las dieciocho horas con treinta minutos exactos, en el domicilio social de ANFE en San José, costado norte del Templo Votivo del Sagrado Corazón de Jesús. Puede obtener información para afiliarse y participar al teléfono 2253-4460

Promovamos la libertad para progresar con dignidad. Fortalezcamos a ANFE.

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Cerremos ARESEP. El caso RECOPE.

Adrián Naranjo Pereira

ARESEP nos empobrece e incentiva la ineficiencia de las empresas que cuentan con precios regulados. Una muestra de ello es lo que ha dicho el BCCR en su programa macroeconómico sobre los precios regulados; estos, han tenido un aumento mayor en el IPC respecto a los precios no regulados y según dice en su programa macroeconómico (p. 11): “…la variación de los precios regulados superó en más de 1 p.p. (punto porcentual) la del indicador general. En este comportamiento incidieron factores ajenos al control del Banco Central, relacionados con el incremento en el precio del petróleo y ajustes de precio aprobados por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos.” Estos factores aquellos en los que la ARESEP tiene incidencia directa; ya que aprueba estos costos que son incluidos en el precio final  comencemos por mencionar a RECOPE.

El precio del petróleo se ha mantenido estable, ya que, gracias al aumento de la producción estadounidense, no dependemos de la ineficiencia venezolana o los recortes de producción saudíes que buscan incentivar el aumento de precios.

RECOPE al no refinar, tiene como única tarea distribuir los combustibles, que muchas veces han sido de mala calidad (recordemos el incidente de daños a catalizadores), y tiene costos en pluses salariales y convenciones colectivas exagerados, siendo uno de estos; por ejemplo, la disponibilidad de médicos privados para empleados, cuando el resto de este país debe acceder a los servicios de salud de la CCSS o pagar extra para lograr ser atendido en un centro médico privado, y antes que digan que eso “evita congestionamiento en la institución” les recuerdo que la respuesta a eso es un claro y decisivo: ni el propio Estado confía en sus instituciones. Siendo así que se le recarga al consumidor la responsabilidad de hacer frente a los gastos (sin fiscalización) que realizan los empleados del uso de médicos privados para evaluar diferentes situaciones personales.

Entremos a los márgenes de ganancia que son impuestos a los vendedores de combustible; es un incentivo a la ineficiencia, al limitar la competencia con el establecimiento de precios a consumidores se mantiene artificialmente el precio alto, puesto que sin importar la gestión de la empresa (buena o mala) sabe que va a ganar “x o y” por litro de combustible vendido. Si esto no se realizará de esta manera simplemente los empresarios competirían por mejorar el servicio a sus clientes para poder ganar más en el volumen de ventas; o podrían mejorar sus sistemas de ventas, por ejemplo estableciendo sistemas de pago automático.

Por último y quizá siendo el punto más importante, cada vez que RECOPE comete un error debemos pagarlo todos; porque castigan al consumidor los “errores” de RECOPE han ocasionado aumentos en el precio de combustibles; y tal como ha sido acotado se ha entrado a un sistema de legitimación donde el Estado defiende a RECOPE y no al consumidor; pero la verdadera razón es más perversa de lo que se ha dicho hasta el momento, el Estado puede hacer lo que le da la gana con nosotros; nos pueden imponer precios, nos pueden subir el precio, nos pueden cobrar lujos excesivos y al final del día no podemos comprarle a nadie más; para evitar premiar la incapacidad y la ineficiencia y esto sin mencionar el tema del destino equivocado del impuesto al combustible.

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La gran lección de la campaña electoral costarricense

Alejandro Barrantes Requeno

El proceso electoral que acabamos de vivir nos deja una gran lección: las campañas exitosas son pasionales, no racionales. Aunque suene sencillo de entender, en la práctica es más difícil de lo que parece.

Vivimos en una sociedad hiper simplificada, donde la gente prefiere el resumen del resumen de las cosas y la imagen sobre las palabras, pero aun sabiendo esto, esperamos que el votante lea planes de gobierno, compare propuestas y evalúe resultados para tomar su decisión. La realidad nos demuestra que no lo hará ni tampoco definirá su posición sobre la base del análisis que hacen los expertos.

Decía Sartori en su libro Homo videns: la sociedad teledirigida, que la televisión ha jugado un rol fundamental en esta situación, al favorecer la emotivización de la política, reduciéndola a simples episodios emocionales y decapitando a las cabezas pensantes que razonan y discuten problemas (Sartori.1998. P. 115).

En este contexto que privilegia las formas sobre el fondo, la pasión y la emoción constituyen los vehículos que toma el elector para definir su apoyo. En nuestra coyuntura, la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el matrimonio de personas del mismo sexo y lo que ha sido denominado como “ideología de género” se  convirtieron en causas para tirios y troyanos, direccionando el debate hacia el sí o no e invisibilizando temas como déficit fiscal, empleo, infraestructura o seguridad.

Más que cuestionar el proceder de la gente, los liberales debemos aprender a leer esa realidad: no podemos desear que el votante quiera lo mismo que nosotros. La economía, como ciencia de la acción humana, nos enseña que la oferta debe adecuarse a la demanda y, en ese sentido, lo procedente es buscar cómo adaptar nuestra estrategia política para tocar las fibras sensibles del elector.

Hoy, los sectores más academicistas siguen exigiendo planes de gobierno elaborados y nombres rimbombantes en el gabinete, mientras el mercado electoral indica otra cosa: el votante promedio simplemente quiere una causa con la cual “casarse”. Nuestra tarea titánica es comprender cuál es esa causa y ofrecerla a la demanda electoral. Parecerá una oda al populismo, pero no tiene por qué serlo: hay posturas serias y política y económicamente responsables que se pueden promocionar de forma atractiva para el electorado. No es fácil, se requiere creatividad, talento y, por qué no, hasta un poco de suerte. Pero así funciona el mercado.

Nos toca dejar de pensar que podemos ser “planificadores” de la agenda y de las preferencias del votante. No podemos pretender que ordene las prioridades tal cual nosotros lo hacemos ni que se preocupe de las mismas cosas y en igual magnitud.

La inminente desaparición del Movimiento Libertario y la intrascendencia electoral del Liberal Progresista demuestran nuestra incapacidad para posicionarnos como una opción viable para el electorado y nos obligan a replantear la estrategia. No pretendo desanimar a los que emprenden proyectos para impulsar nuestras ideas; al contrario, admiro el esfuerzo realizado pero creo necesario que adaptemos nuestro trabajo a la realidad de los números y los hechos. Solo así podremos tener influencia efectiva en las políticas públicas y cambiar las cosas.